viernes, 6 de junio de 2014

La Ojeda en fotos (2)



                       



                                1. C.T.R. - Fuente del Val                                           11. Fuente del Arrabal (o del Val)    
                                          2. Entrada principal del pueblo (casa con jardín)        12. La Fuentecilla (próxima a mi casa)
                                          3. Moderno chalet (un pariente mío lejano)                13. Antiguo Tojo, hoy ajardinado
                                          4. Plaza, Ayuntamiento y ermita de San Pedro           14. Pista deportiva
                                          5. Bar ‘El Círculo’                                                       15. El Val (camino de los Pinares)     
                                          6. Bar y tienda (¡?)                                                      16. Iglesia y cementerio
                                          7-8. Carpinterias                                                          17. La báscula (¡?)
                                          9. Plazuela (fuente sin agua)                                        18. Parque La Cerrilla y ermita (Cristo del Amparo)  
                                        10. Fuente de Palacios
                        Observación: Como llegar a Prádanos de Ojeda
                               * A-67 - salida 88; en la rotonda, tome la carretera comarcal P-223
                                         * P-223 - entre en la calle San Justo, la primera a derecha. El C.T.R. está a 250m.
                                                         Otros lugares ej.: iglesia, plaza, La Cerrilla, Fuente Palacio y Fuente del Val etc,
                                                         Basta preguntar al primer conterráneo que encontrar en su camino…

          Me siento enormemente feliz y satisfecho por haber encontrado on-line esta maqueta de Prádanos de Ojeda, algo inédito en mis pesquisas sobre el pueblo > 'el magnífico portal de La Ojeda histórica'. El dibujante o arquitecto, sin duda en horas de ocio, consiguió ser muy generoso al colocar en el papel, también y con tantos detalles, las cosas más importantes de nuestro pueblo, aunque con pequeñitas reservas. No sé por qué colocó las carpinterías ‘aún existentes’ como destaque en el vecindario, pues si tuvo la intención de exaltar las profesiones clásicas del pueblo debería asimismo recordar al herrero, al zapatero, al albañil, al panadero, a los pastores etc. También resalvo la palabra ermita que nuestro ilustre dibujante coloca con h en un insignificante deslize ortográfico. Pero nada desmerece y mucho menos disminuye la importancia, al menos para mí, de tan curiosa y relevante maqueta, bosquejo o croquís del pueblo. Con sinceridad conterráneo, quien quiera que seas, te felicito encomiásticamente por tu trabajo que deseo difundir para todos aquellos internautas interesados en nuestras pequeñas minucias. La tuya, mi querido paisano, extrapola la pequeñez de los detalles para tornarse un gran recurso y pomposo encuadramiento de nuestro pueblo. Creo que pocas localidades de La Ojeda consigan tener algo tan especial y emocionante, al menos en mi visión mágica que conservo de la tierra natal, ahora más en detalle debido sin duda a un hijo del pueblo. Con certeza...     
            Me gustaría resaltar asimismo otros minúsculos detalles que pocos saben, pero que yo como interesado en las cosas del pueblo recojo de los ‘festejos’ que los vecinos pradanenses usufructúan hace tiempo: los actuales parques de madera construidos sobre lo que fue un antiguo tojo y en la salida del pueblo donde en tiempos históricos se encontraba el ‘humilladero de las animas’ (una ermita desaparecida) son obras de mi sobrino José Miguel y de la empresa donde él trabaja, con la matriz en Herrera de Pisuerga. La ermita del humilladero  es mecionada en documentos junto con otras cuatro: San Pedro, San Román, San Tiago, y Justo y Pastor

ejemplar de 'humilladero'
             Este detalle  -importante como ‘recuerdo histórico’- es precisamente el Humilladero de las Almas > pequeño monumento o ermita localizada a la entrada del pueblo en función de aquellos que llegaban por la carretera de Cervera, cerca del antiguo almacén de la familia Gallego y de la antigua fábrica de anchoas de la familia Ramos. Antes de entrar en la calle principal -ella cruza de punta a punta el pequeño vecindario-, uniendo prácticamente las dos fuentes principales (Palacio y Arrabal), los transeúntes o peregrinos se arrodillaban (‘humillaban’) ante una cruz o imágen devota rezando por las almas de los ‘ahogados’, ‘suicidas’ o ‘ajusticiados’. Era un lugar de confesión de los reos o ajusticiados antes de subir al cadalso, por lo general constituido por una cruz, donde se ahorcaba y se colgaba al culpado de crímenes más pesados. En el ‘humilladero’, el reo confesaba su culpa y se encomendaba al Cristo de los Desamparados. No sé si la iniciativa de construir una ermita en La Cerrilla y una cruz de referencia (foto), así como dedicarla al Cristo del Amparo, tienen algo a ver con esta historia del ‘humilladero de las animas’, localizado otrora a la entrada del pueblo, hoy un pequeño jardín de recreo. Al respecto, recojo esta inscripción poética dedicada al ‘humilladero de las ánimas’ de nuestros pueblos altomedievales, pues casi todos poseían su histórico ‘humilladero’: 
 
  Si en una horrible prisión/, a tu padre o madre vieras,
  ¿No es verdad que te movieras/ a la mayor compasión?
  Pues mucho más dignas/ son las almas que están penando.
 Alívialas aquí echando limosna/, para este [espiritual] intento
 Que después con gran aumento/ ellas te lo irán pagando’.
                                            (Humilladero de Briñas/La Rioja).    
              

       Otro pormenor -este realmente importante e ignorado por nuestro arquitecto- es el nombre de las calles de Prádanos de Ojeda que pocas personas saben y que yo coloco en la maqueta de nuestro conterráneo (mapa incicial): en mis tiempos de niño, casi nadie hablaba de calles o callejuelas -para llegar a nuestra casa, cerquita de La Fuentecilla (actual C.T.R. - Fuente del Val), al lado de la Plazuela, teníamos que atravesar un callejón que yo con miedo de la noche recorría a 100 por hora. En aquella época, que me recuerde, no se hablaba de calles; apenas se mencionaban las casas con algún ‘destaque’ por motivos justificados: por ejemplo, la casa del cura, del panadero, del herrero, del zapatero, de los dueños del pequeño comercio local (Tila, Elío y Marianín), del carnicero (Marciana, la de Jesus el trompera), y así por delante. Otros sitios más citados eran las fuentes  (Palacios y del Val o Arrabal) y  las eras (en torno del pueblo); o también los caminos que llevaban a determinadas localidades o pagos del lugar > a la Matilla, a Quintanaciel o a La Cerrila (dentro del municipio), o a San Andrés de Arroyo, a Santibáñez de Ecla, a San Jorde, a La Vid, a Nogales, a Becerril del Carpio etc, localidades estas limítrofes con Prádanos de Ojeda.  Curiosamente, de los carpinteros yo nunca oí hablar a mis padres o hermanos, aunque ciertamente debían existir en mis tiempos de niño. Igualmente se solía  decir ‘voy a la plaza’, ‘a la iglesia’, ‘a la escuela’, ‘al monte’ etc. Pero recordar el nombre de las calles del pueblo, éso con sinceridad nunca reparé: citar la calle de la Plaza, la Real, de la Iglesia, del Pozo, del Hospital y de las Pinillas (todas ellas en el barrio o distrito de San Millán); o calle de la Escuela, San Justo, la Solana, del Val, del Muelle, de San Jorde o Extramuros (éstas en el barrio o distrito de San Pedro), son nombres de los cuales no tuve ninguna referencias a no ser actualmente, vía lectura e investigación. Pero no puedo por menos de observar que existían referencias locales en las paredes y casas del pueblo, con certeza ej.: a la entrada principal de Prádanos, de quien llega de Alar, a la derecha, está la calle San Justo en un ladrillo blanco (foto abajo); a la izquierda, en dirección a la Plaza, encontramos la calle del Pozo y calle Real, etc. En suma, los nombres existen o al menos existieron en tiempos pasados, pero los moradores de Prádanos de Ojeda, o no los usaban por juzgarlos ‘desnecesarios’, o preferían señalar los lugares fijos o las casas de referencia (todas tenían un vecino ‘especial’, casi siempre conocido por el apodo ej.: los tromperas, los zuritones, el pellejero, la Tila, el bar de Enrique o de Zacarías, el herrero etc), ya que los números de las viviendas también no se solían usar como punto de referencia, pero este dato era más frecuente; nuestra casa tenía el nº 24, en el umbral de la puerta, en un simple ladrillo (foto abajo).                        
         Según nos dice un experto en asuntos de Prádanos de Ojeda serían, oficialmente, 11 calles con nombres propios, aunque pienso que sean algunas más: en libros o manuscritos suelen citarse la calle Real, de la Iglesia, del Pozo, del Hospital y de las Pinillas (éstas en el barrio o distrito de San Millán); o calle de la Escuela, de San Justo (foto), Solana, del Val, del Muelle, camino de San Jorde y Extramuros (éstas en el barrio o distrito de San Pedro). Mi familia residía en el barrio San Pedro, entre la Fuentecilla y  la Plazuela (en mi visita, constaté la existencia de una fuente; estaba seca), pero nunca que yo recuerde se hacía alusión a nombres de calles o de números; de ellos prácticamente nunca tuve cualquier información a no ser actualmente, vía lectura e investigación, como referí líneas arriba. Entre tanto no puedo por menos de observar que existían referencias locales en paredes o casas del pueblo, con certeza ej.: a la entrada principal de Prádanos, de quien llega de Alar, a la derecha, está ubicada la calle San Justo  en un ladrillo blanco (foto); también consta el nombre de la Plaza Mayor dedicada al Sagrado Corazón de Jesús (foto); a la izquierda, en dirección a este lugar importante del pueblo, se ubica la calle del  Pozo, de la cual se desgarra la calle Real en dirección a la plaza, así como es fácil identificar la calle de la Iglesia, del Hospital, de la Escuela, de San Justo, Solana etc. En suma, los nombres
existen o al menos existieron en tiempos pasados, pero los moradores de Prádanos de Ojeda, o no los usaban porque los juzgaban ‘desnecesarios’, o preferían señalar los lugares fijos o  las casas de referencia especial (todas tenían su vecino ‘determinado’, casi siempre conocidos por el apodo ej.: los tromperas, los zuritones, los tabeas , el pellejero, el señor cura, etc), ya que los números de las viviendas también no se solían usar como ocurre actualmente en las medias y grades ciudades, aunque ciertamente los números existían. Como dije, nuestra casa tenía el nº 24 (foto), pero de la calle nunca supe el nombre (si es que lo tiene). Sólo sé decir una cosa: desembocaba en un callejón que terminaba en la Plazuela. Claro, en aquel entonces no eran necesarias las señas. Al fin y al cabo, todos los moradores del pueblo conocían al médico, al maestro, al cura etc, y no se precisaba saber los nombres de calles o números. Así que el uso consuetudinario nos lleva a este desenlace: en Prádanos, las calles casi nadie las mencionaba y creo que esto sea práctica común hasta hoy en día. Y no sólo en Prádanos de Ojeda, sino en toda La Ojeda y otras comarcas palentinas. Para comprobarlo, bastaría preguntárselo a la alcaldesa. Con certeza, ni ella sabría decir donde se ubica precisamente la calle de las Pinillas y su origen (otros errónemanete escriben Penillas), por ejemplo, si no significa entrometerme en sus asuntos concejiles, cosa que no quiero hacerlo de manera alguna.                              
Como nos decía el señor Aparicio (un ex-alcalde de Prádanos, hoy con 86 años), la toponimia de calles, callejuelas, travesías y sitios del pueblo reconocidos por un nombres especiales ej.: La Cruz, en alusión al Cristo del Humilladero (en la entrada del pueblo, actualmente desaparecida), por ejemplo, o La Cerrilla etc, no ha mudado nada. Solo falta 'modernizar' un poco esta nomenclatura aunque sea apenas para dar una pincelada de ordenamiento urbano, si bien no servirá para mudar la costumbre que domina entre los pocos ciudadanos de la localidad (apenas 205 moradores, en 2013), pues ésto viene desde hace mucho tiempo. Al final todos se conocen menos por el nombre y apellidos y, principalmente, más por el apodo: de ahí ser muy difícil cambiar el estilo y comportamiento de vida de la población. De tal modo esta costumbre está tan arraigada que si preguntásemos por determinada familia usando los apellidos o nombres propios casi nadie nos responderá, pero si usamos el apodo por el cual es conocida la familia en cuestión, todos indistintamente, hasta los pocos niños supervivientes en el pueblo, lo sabrán decir. O cuando menos indicarán la casa donde viven, con toda certeza. En mi tiempo de niño era así; no creo haya mudado alguna cosa, como nos afianzaba el ex-alcalde…
          Nota de esclarecimiento: despues de mis consultas y pesquisas sobre las calles de Prádanos de Ojeda, pude concluir que existen 11 calles con nombres própios (del Hospital, del Pozo, de Palacios, del Val, de la Iglesia, de la Escuela, del Muelle, de las Pinillas, Solana, Real y San Justo) y 4 travesías (del Hospital, de la Iglesia -atrás del templo, en dirección al Parque La Cerrilla-, Real y San Justo), además de la Plaza Mayor (Sagrado Corazón de Jesús). Posee asimismo diferentes salidas del pueblo en dirección a las localidades vecinas con el nombre de caminos (de Villabermudo, de San Jorde, de la Vid, de Nogales, de Becerril del Carpio, de San Andrés de Arroyo, de Santibáñez de Ecla), sin contar los numerosos pagos considerados como toponimia menor por Roberto Gordaliza, experto en asuntos palentinos (167 nombres recogidos por nuestro compatriota ej.: la Boca del Val, el Payul, el Hontañón, la Cárcava, las Penillas, el Tojo, S. Román, los Pradillos, el Espesal, las Bragas, la Culebra, la Peña Cabra, el Muerto etc. Prádanos de Ojeda contaba con 12 fuentes entre las cuales, evidentemente, siempre sobresalieron, Palacios y Arrabal (fotos encima), aunque ya se hablaba de Boñiga, Hontañón, Valillo, Salud, Asno, Hellín etc, entre otras. También San Jorde de Ojeda (un enclave perteneciente al municipio de Prádanos, pero en tierras de Villabermudo) posee diversos pagos y algunos arroyos con nombres propios. Una Acta Extraordinaria del Ayuntamiento de Prádanos de Ojeda (1802), recogía en aquella fecha el número oficial de las calles existentes en el pueblo: '[...] debe componerse este Ayuntamiento de dos (02) distritos y una (01) seción, y la junta acordó que dichos dos distritos se compondrán: el Distrito de San Millán, de las calles de la Plaza, Real, Iglesia, Pozo, Hospital y Pinillas, y el Distrito de San Pedro, de las calles de la Escuela, San Justo, Solana, Val, Muelle, San Jorde y Extramuros'. 
            Un otro punto que deseo elucidar es el nombre de la calle conocida como de las Pinillas -en diversos lugares aparece como Penillas-, que probablemente haga alusión a una planta conocida popularmente como rabo de caballo (de rata, de zorro, de gato, de mula), o pinillos (Equisetum arvense). Sus flores son conocidas como pinillas: nacen en primavera pero desaparecen luego. Poseen ácidos flavonoides muy eficaces como agentes diuréticos, antiinflamatorios de las vías urinarias y cicatrizantes de heridas y úlceras estomacales. Creo piamente que la calle se refiera a la abundancia de estas plantas y sus flores en épocas pasadas, a la entrada del pueblo. Y pienso también que nadie haya hecho cuestión de indagar por qué se llamó a esta calle de las Pinillas, y no Penillas como he visto escrito en otro lugar, ciertamente confunfiéndola con un pago municipal denominado Pernillas. Para información de mis lectores, estoy preparando un mapa del pueblo donde se puedan localizar exactamente las calles de Prádanos de Ojeda que, curiosamente, nadie lo ha hecho hasta hoy (foto inicial), no sé si por descuido o porque no sabe donde quedan exactamente sus nombres. On-line he visto pueblos vecinos con estos datos tan interesantes, pero no en Prádanos de Ojeda; el Ayuntamiento debía hacer cuestión de discutir esta información en sus sesiones concejiles como ya lo hicieron los ediles de otras épocas (1802)... No cuesta nada dar a público el nombre oficial de las calles existentes en nuestro pueblo, sobre todo para los que se interesan o hacen referencia a las cosas 'históricas' de Prádanos de Ojeda.





miércoles, 4 de junio de 2014

La Ojeda en fotos (1)



                            
Vista parcial de Prádanos de Ojeda (foto on-line)
      
              
Desde este portal, impregnado de viejas añoranzas y nuevos deseos, quiero brindar a mis paisanos y conterráneos (también a quien se interesa por bellas imágenes de una comarca histórica y de grandes acontecimientos) con innúmeras maravillas de nuestra tierra: en primer lugar, fotos de Prádanos de Ojeda, el pueblo humilde que nos vio nacer y que hoy se ofrece a los ojos de fotógrafos propios y foráneos, pero todos interesados en contemplar  nuestras maravillas arquitectónicas; después, mostrar los espectáculos deslumbrantes de iglesias, ermitas y monasterios  de La Ojeda,  abiertos a los cuatro vientos de la montaña cantábrica, así como panoramas que nuestra vista no se cansa de admirar, contemplar y fotografiar a cada año que pasa. En nuestra caminada encontramos sendas infinitas de plasticidad y armonía salidas de nuestra imaginación. Sí, porque tanto las horas del tiempo como la disposición y energía de instantes solo únicos y nuestros nos hacen ver un ángulo diferente de una ermita, por ejemplo, perdida en un valle o altozano cualquier. Todas las fotos son distintas; casi todas ellas tienen un contenido diversificado porque el momento de caminada fue diferente. Los pasos imaginarios entrecruzados por nuestros campos y carreteras nos llevan a lugares sagrados, sin duda capillas que recogieron el fervor y la fe de nuestros antepasados: mi madre (que Dios la tenga en su seno divino) ya me decía: 'en la iglesia está el Dios que nos acoge, se apiada de nuestras lágrimas y nos dice sonriendo: ‘hijo mío, aquí oigo el palpitar de tu corazón y escucho las palabras que tienes a decirme. En esta penumbra  y silencio,  arropados por el amor descolgado de una cruz, atiendo a todos los que buscan la paz y el sosiego de un templo dedicado a la oración. Aquí se medita y se recogen fuerzas para el día que tanto nos agobia’.     
La Vid de Ojeda - Ermita de San Jorde al fondo (en ruinas)
                  
                    De otro lado, todos o casi todos nuestros paisanos de Prádanos o de otros pueblos de la Ojeda saben muy bien de haberlo oído decir a sus padres que la provincia de Palencia, sin desmerecimiento de otras comarcas españolas, es ‘la zona más rica en monumentos románicos de Europa’. Sus numerosas rutas llevan al viajante o turista interesado en algunas localidades donde aparecen, a nuestros ojos maravillados y absortos, obras exponenciales de grandes artistas y arquitectos de la Edad Media, la época de las grandes catedrales, iglesias magníficas,  ermitas gloriosas y monasterios construidos por manos de un otro mundo, obras monumentales que, según el decir de los entendidos, representan el espíritu sobrenatural y el deseo de vivir alejado de la corrupción humana,  dominados por la codicia y la ganancia de hombres insensatos y sujetos a maldades históricas. Estos monumentos son testigos de fe y carencia de un Ser que a todos inculca el amor al vecino, sea de nuestras calles y caminos, sea de las ciudades donde prospera  la abastanza y el desaliño. Contemplar esas edificaciones románicas y esculturas de nuestra comarca es, al mismo tiempo, explayarse a las anchas en paisajes, ferias agrícolas, romerías y fiestas tradicionales, además de disfrutar de la artesanía de nuestra tierra y de su gastronomía inconfundible. Pueblos, como Prádanos, La Vid, Olmos de Ojeda, Santibáñez de Ecla, Colmenares, Moarves etc. mantienen vivas la cultura tradicional y las actividades económicas de las gentes que poblaron estas tierras desde antiguamente. Además, todos sabemos que los repobladores medievales y  las influencias artísticas del Camino de Santiago dejaron en nuestras comarcas las mejores y más famosas muestras del Arte Románico. Como a mí me gusta decir, en Palencia y, principalmente, en nuestra comarca ‘está la más alta concentración europea de pequeñas y grandes iglesias rurales. Junto a ellas, numerosas ermitas y monasterios completan uno de los más importantes conjuntos monumentales de España’.